La primera gran aventura

Debía yo tener 18 años cuando viajé solo por primera vez. A Madrid, a una feria de Informática, en los inicios de la formación de la que ha sido mi (primera) profesión.

Recuerdo con intensidad aquella ocasión. En las elecciones que uno hace en la vida, las primeras son muy importantes y marcan aspectos fundamentales de nuestra historia y personalidad.

Esta mañana, Josuan ha salido hacia Txurdinaga a un entrenamiento previo al vuelo a Mallorca. Este fin de semana juega con la Selección sub-16 de Euskadi la final del campeonato de España de selecciones autonómicas.Foto de Josuan jugando con la selección de Euskadi en abril de 2012

Nadie puede meterse en la piel de otro, pero no me cuesta mucho imaginar las sensaciones. La emoción, la ilusión. Los nervios. La adrenalina. La alegría desbordante de la ocasión y la juventud. La responsabilidad (aún pequeña, pero ahí está) de representar a todo tu pequeño gran Estado. De entre decenas de miles de jugadores de vuestra edad, sólo dos dígitos estaréis ahí jugando una semifinal nacional.

Las pequeñas y grandes cosas que van haciendo la vida. Y yo, en la experiencia personal de que Josuan y Ander construyen ya sus vidas y serán ellos los merecedores de todos sus éxitos, no puedo evitar mirar atrás y agradecer a toda la estirpe de padres y madres que, antes de mí, tuvieron la oportunidad de pasar un tiempo en este mundo. Gracias a los que hoy soy. Gracias a los que Josuan es.

Gracias a todos ellos, mañana Josuan “defiende” a Euskadi en la arena verde de la sana batalla del deporte. Defiende su identidad en construcción. Defiende su esencia de guerrero y compañero, duro y fiel, firme y alegre.

A veces no es fácil… Pero cuando un padre mira a su hijo y siente admiración, orgullo y respeto, algo grande pasa en el mundo. Las cosas son como tienen que ser. La vida se eleva y resuena suspendida en la maraña de conexiones energéticas que configuran esta maravillosa existencia.

Por los éxitos y por los fracasos, por los desencuentros y por las sincronías, por el amor que se ancla y fluye entre los corazones, vivir merece tanto, tanto, la pena.

Disfruta intensamente de esta primera gran aventura.
Fiel a lo que eres.
Al sitio de donde vienes.
A los siglos que te contemplan,
a los logros que te esperan.

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