Dignidad revisitada

A veces surgen en mi camino conceptos que están ahí de siempre y me enseñan algo nuevo (como podéis ver estos días en Responsabilidad, o también en Gracia, Honestidad o Seguridad).

Y hoy recuerdo de mi historia católica: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa. Pero una palabra tuya bastará para sanarme“. En su día me rebelaba a menudo contra esta frase (curioso, rebeldía y dignidad… hmmm…).

Ahora desde mi intensa experiencia de los últimos años, lo entiendo de otra forma, me atrae especialmente el concepto, y me parece que la dignidad es esencial y va muy de la mano de la humildad…

Amada Existencia,
[Dios, Alá, Vida, Energía… tanto da]
aún siendo a veces falso
y con todos los errores que cometo cada día,
cada segundo de vida que me regalas
me hace darme cuenta de todo lo que me quieres
y cómo confías completamente en mí.

Cada guiño de vida que recibo
me sana y me renueva para seguir queriendo
ser digno del regalo que tengo y que soy.
Agradecido del tesoro de ser y estar.
Alegre participante del flujo de la Vida.

Y cuánto de orgullo nos han contado y hemos comprado… y, a menudo, cuánto mal nos hace.

Y me suena que hay mucho en común entre ser digno y ser responsable… aunque claro, en estos días todos los caminos me conducen a la responsabilidad.  🙂

Esta entrada fue publicada en Personal (Andoni). Guarda el enlace permanente.