Responsabilidad 7: Perdón

¿Y si entendiéramos que la responsabilidad del perdón…

está en los dos lados?

Cuando se ha cometido un error gravoso para otro, por leve o grave que sea, el proceso de sanación general requiere a las dos partes. Es cierto que cada uno siempre tiene lo que necesita para sanarse a sí mismo. Pero la situación completa, ideal, requiere que ambos pongan de su parte.

El que ha cometido el delito/falta de respeto/agravio/etc. debe disculparse de corazón y reconocer con humildad que no debió haberlo hecho, con responsabilidad, sin poner disculpas, sin poner excusas.

Pero el que ha recibido el delito/agravio/falta de respeto/etc. también debe hacer algo. Aceptar con humanidad y generosidad, de corazón (no desde el orgullo ni la superioridad), la disculpa. Sin olvidar ni “borrar y cuenta nueva”. Pero también sin resentimiento.

La ley que culpa es otra cosa. Quien ha hecho un delito deberá afrontar su pena. Pero en el proceso humano, en la sanación emocional de ambas partes, cada una tiene que aceptar su responsabilidad. La responsabilidad humilde de quien reconoce haberse equivocado, la responsabilidad generosa de quien no quiere vivir esclavo del resentimiento.

Para mí fue importante descubrir que para que cada uno sane su dolor, no hace falta que el otro dé su paso. Cada uno siempre es dueño de su vida.

Aunque es cierto que a nivel social, promover y resaltar todos los actos de perdón mutuo y responsable que ocurran, sana y mejora significativamente. Nuestra sociedad necesita más perdón, más aceptación, más comprensión, más humildad, más generosidad, más agradecimiento. Hemos vivido desunidos y con violencia y muerte demasiados años. Es fundamental que seamos sabios para caminar juntos hacia un futuro mejor para nosotros y para nuestros hijos.

Y a aquél de las víctimas que me esté leyendo y le siente mal que se agradezca a un etarra por pedir perdón, le invito a que se dé cuenta de cuánto mal se está haciendo él mismo desde su sitio de rencor. Porque no apelo aquí a la generosidad por el bien la humanidad, sino fundamentalmente por el más egoista y sano bien de uno mismo.

Gracias, Txelis.

Esta entrada fue publicada en Responsabilidad, Sociedad. Guarda el enlace permanente.