Elijo ser salvaje

Y, puestos a elegir…

Elijo ser compañero, sin dejar se ser amigo
Elijo ser amante, sin dejar de ser amable
Elijo la pasión, sin dejar la calma
Elijo ser fuerte, sin dejar de ser frágil
Elijo estar presente, sin dejar de soñar
Elijo mi masculino, sin renunciar a mi femenino…

Y elijo ser salvaje, sin dejar de ser tierno.

Tengo la suerte de tener 2 grandes maestros en casa.


“Un Hombre Salvaje es aquel que se atreve a curar sus heridas y disolver sus proyecciones, que se atreve a llorar su dolor y toma conciencia de cómo su existencia defensiva le ha protegido del amor. Un hombre que permita que se le rompa la coraza de su corazón y deje que brote un amor tan inmenso como el océano, que es lo que tiene para ofrecer a la mujer, para amarla plenamente, sin reservas.

Cuando un hombre entrega su corazón se convierte en una fuerza asombrosa, se vuelve fértil; cuando integra su parte femenina intuitiva se vuelve inspirador. Al enfrentarse a la propia herida con compasión, al entregar su corazón el hombre lo gana todo, se completa. Ya no le teme a la fuerza salvaje de la mujer ni a los ciclos Vida/Muerte/Vida. Cuando integra su espíritu salvaje restituye su lugar de dignidad.

Es necesario un corazón dispuesto a morir y nacer, y a volver a morir y nacer una y otra vez. Un hombre que prefiera arriesgarse a explorar un territorio desconocido a permanecer en el seco y cómodo espacio conocido, a sabiendas de que aquello que teme es precisamente lo que le ayuda a sanar. Hay un guerrero espiritual en aquellos hombres que en su interior saben que quieren vivir, exponerse, entregarse, arriesgarse a abrir el corazón y amar. Un guerrero sabio que no tiene miedo a la muerte.”

de Mujeres que corren con lobos, Clarissa Pinkola Estés.

 

Y aquí acaban las pistas… nuestros vídeos navideños 🙂

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2 Respuestas a Elijo ser salvaje

  1. Andoni dijo:

    Releyendo estos párrafos de Clarissa que me encantan, viendo a mis hijos cada semana en sus partidos, me vienen a la mente tantas mujeres que no entienden o no tragan el fútbol (lo cual entiendo perfectamente). Y fuera del mundo de élite endiosado por la economía y la publicidad, les invito a que vean un partido de fútbol base y observen al espíritu que hay dentro de cada hombre, a ese hombre salvaje que está dispuesto a morir y a renacer en cada partido, en cada jugada, dentro de cada banquillo…
    Hay mucha inconsciencia en el mundo. Pero también hay mucha consciencia tímida, a veces escondida, a veces ignorada.
    Detrás de esta acusación tan manida de “hombres inconscientes e inmaduros”, hay muchos, muchos hombres conscientes y maduros. Luchando y actuando por crecer, por evolucionar, por crear. Sólo que a veces hay que aprender a mirar de otra manera… empatizar… compartir… entender.
    En los partidos de mis hijos, a veces desconecto del marcador y simplemente me deleito con esa fuerza masculina, intensa, profunda, explosiva, creadora. Bebo de ella y me reconecto con mi parte de hombre. Quién me iba a decir que un partido de fútbol podría tomarse como una experiencia mística… Jajajajajaaa. (No me pasa a menudo: despreocupaos) 🙂

  2. Pingback: 2015… Elijo renacer | eguíluz.net

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