Me encanta

Me encanta un prado verde, oliendo a primavera. Tras acabar la lluvia. También cuando vuelve a llover, y me arriesgo a dejarme duchar por la tormenta.

Me encanta sentirme vivo: a veces con el dolor de los apegos, a veces con el placer de una piel pegada a la mía. A veces simplemente sentado en mi sillón, respirando, meditando, sonriendo.

Me encantan las piedras bajo mis pies al caminar por el monte, y el olor de las calles de Bilbao en la noche cuando nadie está ya en ellas. El pasar de las estaciones, las luces de navidad. Las ramas quebradas por el viento.

Me encanta mirar a los ojos. Reír juntos. Reír a carcajadas.

Me encanta cenar en un restaurante japonés, y me encanta comer una hamburguesa con la mayonesa goteando. Subir a un mirador y observar los tejados. Mirar el horizonte. Me encanta París. Me encanta un pueblo recóndito de Navarra que ni conocía antes de llegar.

Me encanta el ser humano. A pesar de los pesares. Nuestra inmensa dualidad.

Me encanta encontrar a alguien con quien escribir nuevos caminos.

Me encanta vivir encantado.

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