A Begoña

Dolor.
Aguerrido capitán del barco de la vida.
He navegado mares y he andado montañas,
he bailado en las fiestas,
he penado en las calles
tras tantas batallas.
He corrido las juergas,
he sentido la arena
mis manos, mis pies.
He querido estudiar.
He querido ser libre.
Y lo he sido, y bien.

Calor.
Eterno sol que mira allende las nubes.
He querido correr
detrás de las ovejas,
he querido coser
más de un par de puntadas,
he querido cantar
en el hondo de un bosque
y he querido besar
mirando el horizonte.
He querido pensar.
He querido vivir una vida completa
y la he vivido, y bien.

Mirada.
Penetrante testigo de cada mentira, de cada verdad.
He querido admirar
la fuerza de las olas,
he querido abrir
mis brazos al viento.
He querido dormir
abrazada a mi almohada,
y he querido soñar
que volaba, volaba.
He querido amar.
He querido ser fiel a mi herencia,
a mi estirpe.
Y lo he sido, y bien.

He sido feliz, os digo. También infeliz.
He sido plena, os aseguro. También incompleta.
He sido alegre, lo sabéis. También triste a veces.
He sido la mujer que he querido ser.
Tan profunda, tan grande.
Tan auténtica.

Desde las montañas ya os miro.
Desde aquellas nubes ya os veo.
En aquellos mares ya navego.

He querido ser yo.
Y lo he sido, y bien.

Gracias, tía.
Gracias, Begoña.

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