Estúpidos

estúpido, da
Del lat. stupĭdus.
1. adj. Necio, falto de inteligencia. U. t. c. s.
3. adj. estupefacto.     (Atónito, pasmado)

 

Estamos gobernados por estúpidos (y estúpidas: menos, pero también).

Estúpido es Rajoy (y los suyos), vendiendo su dignidad política y humana a la represión policial a cambio de un puñado de votos; que a medio o corto plazo le van a salir por la culata. Estúpido por pensar que la inacción iba a solucionar este problema. Estúpido por no escuchar el clamor de millones que le piden escucha, movimientos, cambios: sensatez. Estúpido por arriesgar todo el presente y futuro de una nación por una empecinada apuesta personal.

Estúpido es Puigdemont (y los suyos), que está llevando a los catalanes a un camino sin salida; ajeno a la ley, ajeno al apoyo internacional, ajeno a las posibilidades de éxito real; ajeno a la cordura. Estúpido por enfrentar a catalanes contra catalanes y contra españoles, por poner en riesgo su progreso, por enemistar amigos con amigos, familia con familia. Estúpido por arriesgar todo el presente y futuro de una nación por una empecinada apuesta personal.

Estúpido es cada medio de comunicación, periodista, político, comentarista, tertuliano… que pudiendo aprovechar su espacio público para entender a los demás, para limar diferencias, para buscar soluciones de consenso, lo hace para alimentar el fuego, para abrir más el abismo. Para venderse al diablo.

Estúpido es cada policía o guardia civil que no entiende que seguir órdenes y defender la ley no es apalear a un civil. Cada policía o guardia civil que no es responsable de utilizar con sentido común y humanidad cada centímetro de responsabilidad que significa su insignia, su porra, su arma.

Estúpido es cada padre o madre que llevó a sus hijos menores a cometer juntos un delito con la inocencia irresponsable de pensar que no estaba arriesgando nada.

Estúpido es cada español/a que despide a los guardias civiles espoleándoles con “a por ellos”, cada español/a que justifica la violencia contra los independentistas.

Estúpido es cada partidario de los partidos independentistas por no decir bien alto a su Govern: “así no”.

Estúpido es cada votante del PP, conociendo que es el partido más corrupto de la historia de España; por ser cómplice directo de esta barrabasada. Estúpido es cualquiera que justifique la violencia contra la población civil pacífica, por mucha legalidad que asista.

Estúpidos somos cada uno que opinamos sin tener antes el coraje de ponernos en la piel del otro y entender por qué está donde está y hace lo que hace.

 

Pero, recuerda: cada uno es estúpido en distinta medida. Y cuanto mayor es la responsabilidad que se ha depositado en ti, mayor la estupidez de la que haces gala. Mayor la vergüenza que la historia depositará en ti por este lamentable episodio de una sociedad, se suponía, libre, madura y democrática.

 

La buena noticia es que es posible dejar de ser estúpido.
La mala noticia es que no tiene ninguna pinta de que estos grandes estúpidos tengan la intención.

Va a haber que convencerles desde abajo. Y para eso nos toca a nosotros ir abandonando ya la estupidez (con entendimiento, con inteligencia, con ingenio, con cordura). Que sea rápido, que esto todavía puede empeorar.

Y mucho.

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