Vencidos… mas dignos y orgullosos

En esta sociedad en la que el mayor y mejor espacio se reserva para las victorias y los ganadores, siempre he encontrado una paradójica composición de dolor y fuerza en las derrotas.

Cuando me toca, como estos días, recoger con humildad mis derrotas y frustraciones en la vida, de vez en cuando recupero esta preciosa poesía de León Felipe a la que pone música y pequeñas variaciones Joan Manuel Serrat. Quizás porque la escuché ya de tan niño, me acompaña en mi vida.

Y trascendiendo la canción, con el reconocimiento arrodillado de la derrota, he aprendido a abrirme entregado a la vida. Y hasta hoy, a veces en minutos y a veces en días, voy encontrando el regalo de una mágica y emocionante energía que me ayuda a levantarme, a tomar con orgullo el trabajo y la intención entregadas; a agradecer lo que soy y lo que hago; a sentir profundamente mi dignidad; a mirar al cielo; y a decir, alto y firme: -Este soy yo. Y aquí sigo.

Esto debe ser lo que ahora llaman resiliencia.


 

Vencidos, de León Felipe

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero sin peto y sin espaldar…
va cargado de amargura…
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar…
Va cargado de amargura…
que allá “quedó su ventura”
en playa de Barcino, frente al mar…

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…
va cargado de amargura…
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura
en horas de desaliento así te miro pasar…
y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo
pastor…

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